jueves, 24 de diciembre de 2015

SADHANA





 Desear ayudar a los demás sin haberte ayudado primero a ti mismo, es tratar una dolencia ajena, usando un tratamiento que no conoces de primera mano, pero que alguien te aseguró que era un remedio asombroso. Las palabras o las acciones que no se llevan a cabo con la seguridad de una mente consciente (tu unión con el Ser, tu verdadero Yo) y con una intuición clara y profunda nacida de tu naturaleza del instante, podrían incluso intensificar el mal estado de la persona a la que quieres apoyar, es por ello que primero, lo más importante para poder socorrer al resto, es conseguir estar completamente en un estado mental carente de miedo, es decir, llegar a dominar tus pensamientos y sentimientos gracias a tu constante presencia. No importa si no sabes qué pensar, qué decir o qué hacer cuando se requiera de tu auxilio, reconócelo y permanece junto a la persona en estado de no mente, para así iluminar la oscuridad de su inconsciencia, con la energía vital de tu Alma. Si confías en este proceso, no sólo la estarás sanando a ella, sino que tú mismo te encontrarás con una excelente práctica espiritual, usando el poder del aquí y ahora para recordaros a ambos que sois Uno, la misma esencia eterna y perfecta, y que el sufrimiento sólo procede de los pensamientos.

  Si no has desarrollado la suficiente presencia en ti, tal vez lo mejor sea distanciarte por un tiempo de personas que te puedan arrastrar a frecuencias energéticas muy bajas, ya que tu campo electromagnético aún no es lo suficientemente sólido como para sanar a otros ni tampoco como para fusionarte con otras energías demasiado densas. Si éste es tu caso, dedica todo el "tiempo" que necesites a sanarte a ti mismo, a despertar tu Conciencia a través del ahora inmediato y aunque el ahora no dispone de "tiempo", en la mayoría de los casos sí se necesitan muchos momentos (a los que llamamos "tiempo") para que dicha Conciencia Consciente disipe al Ego de la mente inconsciente. Entonces, cuando sientas en lo más profundo de tu Ser que estás preparado para dedicarte al servicio a los demás, estarás también listo para confiar y para dejarte llevar por la voluntad de tu Alma y por lo tanto, sabrás qué hacer en cualquier circunstancia.

 Nunca intentes convencer u obligar a nadie, ya sea por ejemplo: recriminando, sermoneando, preocupándote, actuando a escondidas o en contra de la voluntad de otros, o advirtiendo de lo que les podría ocurrir a los demás si no siguen tus consejos; ya que todos estos intentos provienen del juicioso Ego, y el Ego es miedo que sólo atraerá más de lo mismo. Así que, si sientes en tu interior que debes intervenir, hazlo desde la seguridad que sólo te puede proporcionar tu Ser y confía en que él te guiará en todo momento, nunca hagas o digas nada que provenga de la compulsiva mente inconsciente. Respeta siempre la elección de cada persona en su vida y no temas si estás siendo testigo de cómo aparentemente se autodestruye; deja que a través de sus experiencias recuerde quién es, porque para eso las está vivenciando y aunque a ti no te lo parezca, todas las Almas de todas las personas son guiadas y tienen un proyecto y una intención en cada encarnación, que tú no conoces. Así que, aunque te parezca limitada su manera de evolucionar, se trata sólo de tu percepción personal, por lo tanto no juzgues o condenes por ello el hecho de que pueda estar alcanzando o no su máximo potencial, ya que no lo sabes. De lo contrario, si decides intervenir sin el consentimiento del otro, dejándote llevar por tu miedo, porque la persona a la que deseas echar una mano parece haberse abandonado a sí misma; acabarás creando más dolor, te convertirás en víctima de su problema y serás la adicción de la que dicha persona acabará dependiendo para sentir algo de alivio; con lo cual, estarás obstaculizando las metas de su verdadero plan Divino. Esta situación terminará por consumiros a ambos, porque forzar o especular jamás elimina la causa, sino que tan sólo alivia los síntomas.

 Recuerda, ofrece tu mano a los demás siempre y cuando, ellos decidan primero coger impulso para levantarse. No hagas nada por nadie, si primero dicha persona no ha hecho nada por sí misma, porque éste es el verdadero significado de la responsabilidad en cada una de las decisiones que crean nuestra vida individual y colectiva.




  


 No quisiera desearos felices fiestas, pero no me malinterpretéis, es sólo que al hacer esto, os estaría confirmando que carecéis de una constante felicidad. Así pues ¡¡Feliz perpetua Felicidad!! ;)

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