miércoles, 16 de marzo de 2016

RENACER





La caricia más inocente del mundo, no puede apreciarla la mente.

El sentimiento más grandioso del mundo, no puede apreciarlo la mente.

El gesto más afable del mundo, no puede apreciarlo la mente.

La mirada más profunda del mundo, no puede apreciarla la mente.

La palabra más limpia del mundo, no puede apreciarla la mente.

El pensamiento más noble del mundo, no puede apreciarlo la mente.

El olor más auténtico del mundo, no puede apreciarlo la mente.

El sonido más vivo del mundo, no puede apreciarlo la mente.

El sabor más expresivo del mundo, no puede apreciarlo la mente. 

El amor más inquebrantable del mundo, no puede apreciarlo la mente.


 La mente, por sí sola, no puede advertir la verdad en el mundo, porque ella interpreta la realidad a su antojo y no se permite vislumbrar el espacioso silencio que impregna a cada forma del Ser. Sólo el Alma puede concederle a un cuerpo, la bendición de percibir más allá de los cinco sentidos. Allá, donde reposa la Verdad absoluta de cada cosa. 









 Anita Moorjani murió plácidamente tras cuatro años de intensa lucha contra el cáncer. Agotada, decidió rendirse ante la voluntad del Universo y lo que experimentó tras cruzar el umbral donde el mundo físico queda trascendido, fue el regalo más extraordinario que se puede obtener: volver a Casa, al recuerdo de su verdadero Ser. Fue Una con la Fuente, pura Conciencia, libre e infinita, donde una claridad total sobre su propósito en la Tierra, la llevó a tomar una decisión de la que se siente inmensamente afortunada. La decisión de regresar al cuerpo para sanarse a ella misma, y como consecuencia, sanar al resto del planeta.


- Su Libro "Muero Por Ser Yo" http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/Muero-por-ser-yo.pdf 



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