domingo, 19 de junio de 2016

EL OJO





 Cuando encuentres una razón para dejar de llamarme, acudiré a cada una de tus plegarias. Cuando esa única razón sea honesta, me presentaré ante ti sin color alguno y sin ninguna posibilidad de que puedas atraparme. Cuando la razón deje de ser tuya, te mostraré la manera por donde salir, sin necesidad de escaparte. Cuando tu razón sea la mía propia, te hablaré sin idioma a través de tu corazón. Cuando sin razón me acompañes, guiaré a tus pies con la ligereza del polvo y con la bravura de una sonrisa.

 En el centro de tu Yo te estaré esperando, siempre. En el brillo de un lucero habrá algo de mí, que te salvará de la exquisita oscuridad. Deja tus manos caer sobre la hierba y sobre todo, deja a tu mente de una vez en paz, no la interrumpas cuando esté meditando con sus propios pensamientos ¿Es que no ves que ella sólo desea que te acomodes en su ruido incesante, para que te des cuenta de lo cómica que es su locura? "¡No me tomes tan en serio, ese es el secreto!" te dice sin cesar "Mírame desde la distancia ¡y no intentes callarme ni dirigirme, porque ese no es tu cometido!" ¡y cuánta razón tiene tu mente! "¡No te creas nada de lo que te digo, tampoco intentes vaciarme y es así como seré completamente fiel a ti!" Pero los pensamientos son tu religión y les sigues la corriente aunque al final se trate de un suicidio. Y entonces, cuando te ves al borde de una catarata, pretendes darte media vuelta luchando en contra de un gran torrente de agua ¡¿tú solo?! Pequeño Ser, no luches ni tampoco te ahogues del susto, en cambio ¡salta todo lo alto que te sea posible! Salta y sepárate por un momento de esa corriente tan tortuosa que te arrastra hacia abajo. ¡Salta y observa al agua desde la distancia!, que yo estaré aguardándote invisible, con un par de alas hechas a tu medida.







 Una pequeña guía, de la que Richard Land ha hecho una herramienta valiosa y fundamental durante su camino hacia el encuentro de sí mismo. Los "ejercicios" que propone en sus páginas, son simples pero muy profundos y significativos. Por supuesto, son accesibles para cualquier tipo de persona sin importar su historia o circunstancias personales, lo único indispensable es la atención.




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