miércoles, 8 de junio de 2016

YO Y TÚ





 Luz y Oscuridad, Nacimiento y Muerte, Bien y Mal, Orden y Caos, Amor y Odio, Femenino y Masculino, Nada y Todo, Arriba y Abajo, Belleza y Fealdad, Abundancia y Escasez, Felicidad e Infelicidad, Éxito y Fracaso.......

 ¿Cómo sería posible percatarnos de la existencia, si no existieran los polos opuestos? ¿Existe la manera de vivenciar la unión sin su correspondiente opuesto, la división? La dualidad está intrínsecamente fundida con la unicidad y tú no podrías experimentar la una sin la otra, ya que ambas se definen y son aspectos de lo mismo. Si la existencia no se compusiera de partes únicas, todas distintas entre sí e irrepetibles, sería imposible que pudieras llegar a entender, que en realidad, la esencia de esos fragmentos divididos y diferentes, es la unidad y la homogeneidad. Imagínate por ejemplo, que jamás hubieras vivenciado la sensación del frío y que la temperatura del ambiente que siempre te rodea es el calor, un calor que nunca cambia de grado. Lo que ocurriría, es que no podrías apreciar el calor y para ti ni siquiera existiría tal concepto, sencillamente sería y ya está. O imagínate que tu estado interior fuera la misma calma y serenidad permanentemente, y que nunca hubieras sabido lo que es estar activo o enérgico ¿cómo entonces, sería posible que valoraras tu estado? no sería posible, simplemente la calma no sería "nada" en concreto ni significativo para ti, ¡sólo sería

 Las polaridades son completamente necesarias en este Universo, son la base de la experiencia, el crecimiento y la evolución del Espíritu. Sin las formas, el espacio que es su contrario, no se podría percibir y viceversa pasaría igual (imagínate una realidad sólo con espacio; o una realidad sólo con formas ¿cómo lo percibirías, estando tú incluido en ese tipo de realidad?) El espacio sería para ti todo lo que "hay" y por lo tanto "nada" a la misma vez. Además, por ejemplo, la relación de las formas y el espacio nos ofrecen la experiencia de otras tantas polaridades, como las que necesitamos a la hora de orientarnos (cerca-lejos, superficie-profundidad, arriba-abajo, izquierda-derecha). También nos hace percibir tanto al movimiento como a lo inmóvil, y por lo tanto al concepto de tiempo y el de no tiempo. Otro caso igualmente claro es el del sonido, que sería imposible sin su opuesto, el silencio. Continuamente sonido o continuamente silencio, sin conocer jamás su opuesto ¿que serían exactamente para ti?

 El Ser Uno necesita fascinarse de sí mismo, de su propio esplendor ¡que es inefable e inimaginable! Necesita jugar a lo que no es, porque sabe, que irremediablemente gracias a lo que no es, logrará experimentar lo que realmente es. Pero ¿qué es y qué no es? mejor dicho ¿qué eres y qué no eres?, ¿te has hecho esta pregunta alguna vez? Personalmente, yo sólo te puedo decir lo que no soy. No soy nada, absolutamente nada, que me aleje de la inmutable Paz interior. Sin importar lo que perciben mis sentidos, o las emociones y pensamientos que experimento a nivel físico. Una Paz que está presente y es permanente, desde donde emana cada chispa de la creación. Una Paz que no es nada en concreto, porque lo es todo a la misma vez. Entonces, ¿estoy afirmando que soy Paz? No, lo que estoy haciendo, es adjudicar a "algo" innombrable una palabra, para intentar señalar levemente un pequeño aspecto del Ser Infinito que soy. Ya que lo que soy, no puedo comprenderlo en este cuerpo, pero sí puedo saberlo. Aunque sea impronunciable e inexplicable.

 Y no importa cuantas vidas haya recorrido ya, perdiéndome en la ilusión de las polaridades que he necesitado percibir, para evolucionar y recordar quién soy. Incluso tal vez, ya las haya trascendido y ahora sea una mera observadora de esa dualidad, porque ya no esté en mí, sino alrededor de mí. Observando cómo desafía a otras Almas y ayudando a que este mundo, llegue algún día a contemplar desde muy lejos, los extremos opuestos. No importa, mi destino es el mismo que el tuyo y que el de cualquier fragmento de la realidad. Nuestro destino es despertar del sueño de la forma y darnos cuenta que la polaridad en sí, es una ilusión de la percepción humana. Que tras ella, se "esconde" la maestría del Espíritu. Que lo que para mí puede estar arriba, para otro puede estar abajo; que lo que para mí está bien, para otro puede estar mal; que lo que para es cordura, para otro puede ser locura........ sólo son inocentes formas de pensamiento condicionadas, que se pueden alterar fácilmente y que poseen el grandioso poder de crear la realidad.

 Volver al Hogar. Devolver lo creado al Creador. Ser gotas de agua que se funden en el Mar. Renacer a la Conciencia como humanos conscientes de su Unicidad. Ser a la misma vez la Mano y su marioneta, el Teatro y sus escenas. Ser siendo sin Ser nada. Ése es el destino.

 







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