domingo, 10 de julio de 2016

ANANDA




 Yo no puedo ser mi cuerpo, es imposible, porque desaparece de mi vista cada vez por tres y sin embargo, yo sigo aquí. De hecho, yo tampoco puedo ser mi mente ni mis sentidos, porque todo lo que captan está continuamente esfumándose y cambiando (los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los sonidos, los sabores, los olores, las imágenes de los lugares y lo que ellos contienen; o las sensaciones en el cuerpo como el hormigueo, la presión, las punzadas o el quemazón). Pero yo sigo siempre igual, a pesar de todos los cambios que experimento en esta piel, sigo siendo. Sigo en mi Centro y ahora puedo entender, que lo que ocurra alrededor de , jamás podrá mancharme, perturbarme o amenazarme. Lo que acontece en el exterior (lo que mi cuerpo siente, lo que mi mente piensa y lo que finalmente manifiesta) forma parte del exterior, ése es el lugar que yo le he asignado, así que no trataré de cambiar nada. Ni a Nada ni lo que ella contiene. Estoy en y permito que las cosas mundanas ocurran fuera de , sin procurar transformarlas. Porque todas las cosas de ahí afuera, son semillas que yo misma he creado, plantado y cultivado; por lo tanto, forman parte de ¿cómo podrían esas partes de misma, atacarme? ¡sería absurdo defenderme de misma! lo único obvio, es asegurarme de que si estoy a favor de lo que soy; lo que soy, también estará a favor mía.

 Y si dirijo mi atención hacia misma, sólo puedo ver Nada ¿adónde fue mi rostro? Coloco frente a alguna parte de mi cuerpo que pueda alcanzar mi mirada, o dirijo mi Visión hacia esas partes, pero enseguida desaparecen, si yo decido apartarlas de mi enfoque. Vuelvo a ser Nada, siempre vuelvo a ser Nada. Y es sobrecogedor pero sencillo, extraño pero natural, profundo pero alcanzable, incomprensible pero evidente, desconocido pero acogedor, atemporal pero presente en mí. Una Nada a la que pertenezco y que contiene todo cuanto se asoma a ella. Soy una Nada que todo lo ve, pues mi Visión es indestructible, porque hasta dormida, sigo viajando y viendo otros mundos; y seguiría haciéndolo aunque quedara ciega, despertando a una realidad en color negro, con nubes blancas y figuras borrosas de distintas tonalidades. Y hasta si me arrancasen los ojos, igualmente seguiría viendo, en mis sueños y al desvelarme también, divisando la realidad en mi mente, con mis propias e irrepetibles imágenes. Vería a través de los olores, de los sabores, de las sensaciones y de los sentimientos. Mi Visión es indivisible, porque no veo a través de unos ojos, sino por un mirador desde donde se expande un cuadro abarcador, sin marco ni contornos, con pinturas variables e interminables. ¡Todas ellas mías!

 ¡Qué simple es encontrarme, qué bella es la facilidad de hallar mi Centro, y qué liviano es permanecer en lo que realmente soy, Nada! Qué bueno es deshacerme por un momento de este cuerpo y de todo lo que experimento en él, para descubrirme en la ausencia natural de misma, sabiendo que puedo volver y permanecer aquí siempre que lo desee. ¡Soy el Milagro de los milagros! ¡Oh pero qué bonito y que fácil ser Yo! Que no sé acerca de Nada, porque yo soy Nada.






 ¡Gracias Douglas E.Harding! Gracias por la absoluta evidencia de que, literalmente, no tengo cabeza. Gracias por mostrarme la más inocente de las mentiras y la más inquebrantable de las verdades ¡Gracias!


 - Su libro "Vivir Sin Cabeza" http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/No+Tener+Cabeza.pdf


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