lunes, 25 de julio de 2016

RUEDA





 Plásticos, papeles, cartones, metales, vidrios.....todo tipo de desperdicios olvidados, que esperan, quietos y silenciosos, a que alguien se percate de su presencia. Deshidratados sobre las cunetas, acurrucados en la orilla del mar, avergonzados entre matorrales, sumisos tras la corriente de algún arroyo, sentenciados bajo la hermética tierra. El tiempo y sus consecuencias, son la ley que impera en el reino de la cochambre. Aunque nunca se sabe, tal vez alguna mano amable se interese por su destino; o un estómago hambriento descubra en ellos la esperanza; o un espíritu ocurrente, haga de ellos magia con su imaginación; o tal vez, una mente codiciosa, los utilice para sus propios fines. Allá donde cada resto contaminado se encuentre, allá no existe la maldad, ni la estupidez, ni el descuido. En sí, su presencia es neutra e indefinida, pero la intención que impregna a cada uno de ellos, muy a menudo, sí que acarrea a estos sustantivos tan abstractos. 

 Tirar, dejar u olvidar, muy posiblemente sean acciones que están acompañadas de la ignorancia. Pero esto no significa que recoger, retirar o limpiar, sean sinónimos de la bondad, puesto que la bondad no necesita de ninguna acción para ser y mucho menos requiere, a la hora de actuar, de ningún medio para llegar a un fin. La bondad, es un aspecto del Amor y éste, no busca medios para autodefinirse, puesto que él es el fin de sí mismo, cada vez. Es, es la definición constante de la existencia. 

 Caminar por un mundo repleto de contradicciones, puede ser una obligación o una elección. Pelear en contra de lo evidente, esperando respuestas que ni siquiera tuvieron preguntas precisas, o permitir que las lágrimas enjuaguen la incomprensión de un algo tan vasto y misterioso, que jamás podrá ser entendido. Correr sin aliento con los ojos vendados; arrodillarse sobre las piedras con los oídos taponados; enterrarse bajo el camino, aún cuando todavía hay aliento; o caminar y amar profundamente tus pasos, lo que pisan y por lo que son pisados, sin cuestionar una sola de las huellas que divises, sin rechazar ni uno solo de los obstáculos que te paralicen y sin pasar por alto las señales que te "desvíen" hacia un nuevo comienzo. Desconfiar o confiar, temer o amar, reaccionar o accionar. Tener, hacer o ser.







 "Cuando nos unimos al club humano, aceptamos degradar y abolir la distinción entre la Primera Persona y la tercera. Nosotros nos tercer-personeamos como miembros del club: Yo soy lo que parezco. La Primera Persona, a efectos prácticos, no es diferente de la tercera. Pero, por supuesto, el hecho es que la Primera Persona es lo opuesto exacto de la tercera persona. Si usted mira en el espejo, usted ve lo opuesto exacto de lo que usted es. Ésta es una manera muy aguda de exponerlo. ¿Y quién es la Primera Persona? Sólo hay Una. Es la Primera Persona, ahora. Kierkegaard dijo que nosotros nacemos todos como Primera Persona, pero muy pronto somos encogidos como tercera persona." Douglas E.Harding


- Su libro "Cara A No-Cara. Redescubriendo Nuestra Naturaleza Original (Diálogos)" http://datelobueno.com/wp-content/uploads/2014/05/CARA-A-NO-CARA-Douglas-Harding.pdf


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