domingo, 28 de agosto de 2016

VÍNCULO





 ¿De dónde has salido?, ¿eres quién pareces ser?, ¿eres tú? Dime, tú ¿eres él?
 Ahora, en medio de nada, me interrumpes con tu intensidad. Silfo intangible, que te atreves a fijar tu pupila más allá de las mías, a desafiarme con tu humanidad en la superficie de las olas y a embriagarme de ti en nuestra mutua profundidad oceánica. Él y Ella. Dos en Uno. Son atisbos de un placer inalcanzable que nos define, más allá de nuestros cuerpos, sedientos de plenitud. Más allá de nuestras mentes, hambrientas de reconocimiento. Es la culminación del éxtasis, la muerte del hombre y la mujer, el regreso de una diáfana gota de agua a su Fuente Divina. 

 ¿De dónde has salido, mortal?, ¿dónde has estado?, ¿sigues ahí?
 Ya no te recuerdo y sin embargo, forzosamente vives en mí. Presente, estás presente en mí cuando habito en el Ser y trasciendo la forma. Ausente de ti, cuando con el pensamiento, intento alcanzarte; cuando con el sentimiento, pretendo amarte. Eres la imagen de lo que soy. Eres radicalmente distinto a mí. Eres lo que menos esperaba. Eres lo que quiero, perfectamente imperfecto. La encarnación de la mitad que sustenta mi espíritu. Lo que me falta, pero no necesito.

 Vuelve, permanece aquí. Ángel dormido, deja que acaricie tu aura azul. Déjame desvelarte suavemente, para que al entreabrir tus párpados, el cielo no te deslumbre con su fulgor. Ella y él. Uno en Dos.



 



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