domingo, 2 de octubre de 2016

WU WEI




 Ego, enfermedad de las enfermedades. Ego, problema de los problemas. Ego, ilusión de las ilusiones. Miedo, deseo, necesidad, anhelo, drama, ira, felicidad, apatía, placer, inferioridad, soberbia, miseria, vanidad. Ego. Fantasma insustancial.

 En el incesante ruido del pensamiento se encuentra el engaño. En la resistencia a lo que ya es, se halla el sufrimiento. En el ayer y en el mañana. En la anticipación y en la preocupación. En el recuerdo del pasado y la proyección del futuro. En el tiempo y en su hogar, la mente, se perpetúa tu aniquilación. Despierta

 Acumulas tiempo en tu cuerpo y lo envenenas, porque eres adicto a pensar y no parar de pensar. Oscureces tu presente con lo que pasó y con lo que ocurrirá, y no te das cuenta que mientras lo haces, te hallas ausente de la vida. Corres, te escondes, juzgas y vociferas. Nunca estás a gusto y aunque lo estés, volverás a dejar de estarlo. Permaneces atrapado en el bien y el mal, la dualidad que nutre a tus pensamientos. Experimentas un continuo delirio mental que contamina a la existencia, porque tus emociones negativas viven a través de ti. Deja de propinar golpes contra el mundo, porque éste sólo es la viva imagen de tu estado interior y tarde o temprano, te los devolverá uno por uno. Renuncia al dolor permitiéndole ser. Cede. Suelta. Confía. Ríndete.

 Crea un amoroso espacio para que la luz de tu propia Conciencia ilumine cada rincón oscuro de tu cuerpo interno. Déjate hacer, tan sólo estando intensamente presente, donde la mente no puede hablar y donde el dolor, se te muestra como una simple sensación intensa. Permanece y siente

 La quietud del mundo sólo podrás hallarla en ti, aquí. Entonces la realidad, se transforma como consecuencia de tu propia transformación. El reflejo siempre es fiel a su amo, pero el amo no siempre es fiel a sí mismo. Silencio. Vacío. Nada.






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