miércoles, 20 de abril de 2016

CIELO





 De un momento a otro voy a desintegrarme. Creo que no voy a resistir a esto. Pero no hay temor, sólo una sensación muy intensa en mi estómago que recorre el esternón hasta presionarme tozudamente el corazón. Todo mi cuerpo retumba con incontables sonidos estridentes, mis latidos parecen haberse expandido más allá de los sentidos, su ritmo es tan hueco y lejano que ya no me pertenecen. Sigo permaneciendo en esta oleada de emociones tan sólidas, a las que llaman dolor; cruzando la frontera que me retiene en la locura, para hallar al otro lado la claridad. Aunque no creo que finalmente pueda alcanzarla, no es posible.......todo en mi interior está apunto de colisionar, estoy experimentando el vértigo al mundo y mi piel es un hervidero de actividad electrizante. Aprieto bien fuerte mis párpados e inspiro conscientemente todo el aire que mis pulmones puedan retener; inspiro y suelto, inspiro y suelto, lo suelto todo, todo para afuera, todo. Ahora la sensación es más liviana, pero la voz en mi cabeza intenta volver para arrastrarme de nuevo al abismo "No podrás hacerlo" me dice "Es demasiado para ti; demasiado miedo, demasiado sufrimiento" Pero sólo tengo que escucharla sin darle demasiada importancia, sin creer lo que me dice, sin alimentarla; sólo tengo que seguir sintiendo esta energía tan densa sin perseguirla, sin dejarme engullir por ella. Sentirla y no pensarla, sentirla hasta que la deje totalmente agotada ¡Eso es, vamos, un poco más, puedo conseguirlo! Pero desaparezco, desaparezco........

 ¿Qué hora es? ¿Sigo aquí? Estoy algo mareada y siento fatigas. Qué extraño es todo, que extraña me siento. ¡Oh! sigues a mi lado Chiry precioso, acurrucado junto al brazo que tanto te gusta lamer ¡Gracias fiel amigo! Me incorporo sobre la almohada, presente de nuevo en un cuerpo que ahora parece no pesar nada, como si me acabara de quitar el traje de flamenca ¡qué ligera me siento! He vuelto de nuevo. Respiro y el aire es muy pacífico, parece que todo el peso interno me ha abandonado. No puedo ver mis ojos, pero estoy segura de que brillan como el fuego de la única vela que hay encendida en el cuarto. Mis pupilas comienzan a derretirse como cera acuosa, que resbala por mis mejillas sin que ninguna de sus gotas llegue a quemarme, al contrario, son refrescantes y tranquillizadoras ¡¿Pero por qué de repente estoy tan bien?! como envuelta en un elixir tenue y glorioso, que me eleva por encima del bien y el mal, más allá de esta dimensión. Como si hubiera regresado a un origen que no es de este mundo, algo que sin Ser nada, me ha devuelto a la Vida y que me acurruca con la delicadeza más tierna que pueda haber.

  Lo sé, ya nada podrá asustarme. Nada.






  Dirigida por Hugh Hudson, "Carros de Fuego" es una película que nos enseña el ingrediente principal para hallar el éxito en cualquier cosa que hagamos: Amar lo que haces por encima de todo, sin importar el resultado que se obtenga de ello ¿Qué tal si aplicáramos este secreto continuamente en nuestras vidas?


- Película "Carros de Fuego" http://www.repelis.tv/iframe/vk/23177 


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lunes, 11 de abril de 2016

LA FUENTE







 Para ti y sólo para ti me entrego, totalmente convencida de lo que no elijo. A ti te lo muestro y a ti te lo ofrezco. Me acerco al dolor para por fin alejarme de él, para dejarlo ir en un baile de colores donde mi propia luminiscencia lo haga estremecer, lo haga temblar de paz, lo haga sonreír como nunca antes pudo hacerlo. Me arrodillo sobre tus rodillas, me inclino sobre tu espalda y te ruego con alegría, que sigas jugando al juego de los dos, en el que ninguno pierde porque ambos ganamos siempre; en el que me empujas si yo me dejo caer; en el que me ignoras si yo decido que así sea. Si golpeas mi puerta, te abriré, pero si tiemblo al mirarte, no disimules tu propia emoción, pues en el fondo de mis dificultades, me reconoceré en ti y sabré que en tus pupilas hayo mi propia mirada. Sea cual sea la forma con la que te presentes ante mí, te reconoceré incluso si ni siquiera te atreves a mirarme. Dejo ir y te permito venir. Aquí estuviste mientras allí permanecía yo, sin estar y sin Ser ¿Cómo es posible que quisiera vivir antes, tan triste y tan aburrida, y que ahora, que nada quiero, siento la Vida misma por mí y en mí? ¡Qué preciosidad! Y no es demasiado bueno para ser verdad ¡Es que es todo lo que merezco! ¡Sólo por respirar me merezco!

  ¡Basta ya de tantas memeces! esta historia es para exprimirla como cuando las abejas encuentran un rico matojito de lavanda y agitan sus cuerpecitos con sonidos boyantes ¡Cómo disfrutan y cómo se cuidan las unas a las otras sin resoplar! "¡Pero si la Vida es fascinante!" se susurran entre ellas "Lo que pasa es que estos humanos son muy testarudos ¡gimotean sin parar!" y las abejas se mondan de risa, pero con disimulo y elegancia "Bueno cada cual a lo suyo, algún día se acercarán y dejarán de temernos" Pero ahora ya no ríen tanto..... "Entonces, quizás, querrán probar este rico néctar sin necesidad de robarnos. ¡Entenderán que lo dulce siempre es dulce, si uno se sabe endulzar!"  Y ellas continúan su jornada, pero ni una sola gota sudorosa cae por sus antenas, porque las abejas se agitan como el viento, con entusiasmo y sin esfuerzo ninguno.








 Si pudieras retroceder y avanzar en el tiempo, para divisar claramente todas las consecuencias que experimentaste o experimentarás, a causa de cada una de tus propias decisiones ¿lo harías?, ¿accederías a contemplarlo todo? Cada paso que afectó y afectará al siguiente; cada persona que se topó o se topará contigo, y a la que irremediablemente influenciaste o influenciarás en su propio camino; cada situación que viviste o vivirás exactamente tal y como la cosechas tú mismo. Charles Dickens nos traslada a otro espacio, a otra esfera de la realidad, donde el <antes> y el <después>, son la clave para estar intensamente en el ahora. Intensamente atento a cada decisión que decides tomar.


- Su libro "Cuento de Navidad" http://www.biblioteca.org.ar/libros/656167.pdf  



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