jueves, 16 de febrero de 2017

HÁGASE LA VOLUNTAD


 Si estás embarcado en la vertiginosa aventura de transformarte como ser humano, entonces es muy probable que se estén presentando en tu puerta bastantes retos y que probablemente, también, les estés invitando a entrar conscientemente, por muy inesperados y desconocidos que a veces parezcan ser. Si te paras a reflexionar sobre ello, te darás cuenta que en otros tiempos no te habrías atrevido a decir <Sí> a esta clase de experiencias, porque las habrías considerado temerosas bajo el disfraz de innecesarias. Ahora, sin embargo, te lanzas más a menudo a lo desconocido, porque en tu interior sabes, que en lo no-conocido, siempre se esconde una gran oportunidad de expansión. Y habrá personas que no te entiendan, reaccionando a tu nuevo estado de Ser, con enfado, intolerancia o rechazo. Pero tú sabes que no haces daño a nadie, y que tu gran cambio es un verdadero ejemplo de liberación y esperanza, a pesar de que muchos no lo lleguen a reconocer nunca, por el temor a estar equivocados. Pero tú ya no le tienes miedo al miedo, y sabes discernir cuando el mundo proyecta sus temores sobre ti o cuando eres tú quien proyectas tus temores sobre él. ¿Cómo lo sabes? si reaccionas, estás proyectando en el exterior un aspecto que rechazas de ti mismo. Si actúas desde el Amor, eres la Compasión que abraza la resistencia de los otros proyectada sobre ti.








 Es muy común que nos animemos unos a otros diciéndonos: "¡El miedo se supera si te enfrentas a él!" . Pero este pensamiento tan común, puede malinterpretarse si creemos que <enfrentarse al miedo>, significa hacer todo lo que el temor nos frene a hacer. Entonces es cuando pueden ocurrir catástrofes. 

 Por ejemplo, tenerle miedo a las abejas y para superar esa fobia, comenzamos a cogerlas sin ton ni son, olvidándonos de ser precavidos. Hay que tener en cuenta que en el ser humano, existe una alarma innata cuando la misma inteligencia del cuerpo y su memoria celular, te avisa instantáneamente de un peligro que aprendió en el pasado, como resultado de una causa determinada. Sea en esta vida o en otras, esta memoria te acompaña allá donde decidas reencarnarte, es por eso que la sabiduría que portas, es más grandiosa de lo que jamás podrás imaginar. Pero hay que tener en cuenta que en tu cuerpo no sólo acumulas sabiduría práctica y constructiva, sino que también te acompaña el miedo psicológico que no ha sido comprendido y sanado ¿Y cómo diferenciar entre la alarma intuitiva que proviene del sentido común y la reacción psicológica procedente del miedo? Muy fácil. Cuando se te presente la ocasión de "enfrentar" un temor en concreto, lleva tu atención al Chakra Corazón. Si sientes malestar en esa zona y se extiende al estómago (como si te estuvieran estrujando por dentro), entonces es una señal clara de un trauma remoto que está a la espera de ser transmutado. Y si además creas una historia mental sobre ello, más evidencia aún de que no se trata de un peligro real. 

 Por supuesto, incluso las alarmas reales para el cuerpo, las has podido convertir inconscientemente en terror mental, lo que te lleva a sentirlas como algo insoportable de afrontar o como una respuesta compulsiva desenfrenada. Pero no te preocupes, en cualquier caso, el truco para diferenciar lo real de lo irreal, es el mismo. Si hay conflicto interno, reconoce su irrealidad manteniéndote en él todo lo que te sea posible, porque es así como lo estarás sanando: con el simple reconocimiento de tu atención. Es como si le dijeras: "¡Ajá, te pillé! Puedes estar ahí todo el tiempo que quieras, ya no pienso seguirte la corriente". Y es así como la solución necesaria para ese momento, ocurrirá naturalmente, de manera mucho más armoniosa y eficaz. 

 Recuerda que una alarma real actúa como un sistema de protección neutra, es decir, no hay re-acción compulsiva, sino acción precisa. Como un gato, que descansa y vigila a la misma vez. El cuerpo y la mente se mantienen totalmente despiertos, el corazón se acelera cómodamente, la respiración y los músculos ganan intensidad para responder al peligro, y la respuesta nunca será temerosa, sino aguda y vivaz. Y una vez todo haya pasado, se queda en eso, "pasado", y tú sigues presente. "Enfrentarse" al miedo es reconocerlo por lo que es, una ilusión mental. Quién sabe, tal vez te sorprendas un día oliendo las flores, calmado pero muy atento, mientras las abejas revolotean a tu alrededor disfrutando del festín. Incluso quizá alguna decida posarse sobre tu honesta piel y tú le permitas explorar cada poro que se le antoje. Calmado, atento e Iluminado.