lunes, 17 de abril de 2017

VEN A MÍ






 Te dejo el rastro de mis palabras para que sepas volver a Casa. 

 No desistas, en estos momentos te estoy agarrando por la espalda y con mis dos manos mantengo abrigado a tu inquieto corazón, para que no vuelva a enfriarse nunca más. Si respiras muy, muy hondo, podrás también notar mi cabeza recostada sobre tu hombro y a mis labios posados en tu cuello embriagador. Mi pecho contra tu espalda, tu espalda contra mi pecho. Siempre voy a permanecer a tu lado, como el oxígeno que no puedes ver, ni oír ni tocar, ni tampoco oler o saborear, y sin embargo existe, y sin embargo es la savia de tu cuerpo. Empujaré a tu corazón hacia el divino sentimiento del Amor, me notarás, no lo dudes, porque en cada latido que pongas tu atención, te sonreiré y tú también sonreirás; lloraré y tú llorarás, te veré y tú me verás, en una imagen tan nítida que te haré suspirar de pasión.

 Tal vez no me creas y lo más seguro es que ya, a estas alturas, tú sí que me hayas abandonado a mí, pero no importa. Yo no te abandonaré, yo no te ignoraré ni tampoco te odiaré. Jamás de los jamases dejaré de rodearte con mis brazos, de protegerte y de cuidarte, y esto no es una promesa, esta es la Verdad. Aquí estoy, esperándote justo Aquí y vengas o no a mí, yo ya estoy en ti. En este preciso momento, en esta extraña vida, en este convulsionado lugar, ambos hemos decidido Ser Uno, así que deja de una vez de retrasar nuestra reencuentro con excusas superfluas. Te Amo más de lo que humanamente puedas imaginar, más de lo que emocionalmente puedas soportar y más, infinitamente más, de lo que puedas sentir.

 Te dejo el rastro de mis palabras para que sepas volver a Casa.









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