miércoles, 12 de julio de 2017

NADIE AQUÍ







 No es más o menos divino, ni mejor o peor, una persona iluminada que un asesino. No se necesita sufrir y transitar un camino espiritual, para llegar a reconocer la unidad. No se requiere de ningún estado alterado o superior de conciencia (amor, alegría, paz o equilibrio) para considerarse una persona despierta. No hay que rechazar, controlar, cambiar, aceptar, observar, ni renunciar a la mente (pensamientos-emociones) para ser la no-mente atemporal. No hay que dirigirse a ningún lugar exterior ni interior, para recordar el silencio o vacío que uno es. No hay que salir de un tiempo-mental para poder ingresar en un ahora.
 No hay que ser o no ser, no hay que hacer o no hacer nada, no hay que sentir o no sentir; percibir o no percibir; pensar o no pensar... en definitiva, no hay algo que perder ni que conseguir, para que la liberación ocurra; por que ya se es liberación, SIEMPRE.

 No hay NADA ni NADIE aquí que necesite ni deba hacer o no hacer nada, porque nada y todo, es uno simultáneamente. Esta idea de intentar ofrecerles a las personas una guía o una señal para que recuerden su origen espiritual, no hace más que alimentar la inútil búsqueda de "eso" que YA es y también no es; reforzando de este modo, la separación (dualidad). Se le sigue otorgando veracidad a la creencia de que las personas existen, de que su individualidad y su libre elección existen, repitiéndose unos a otros el incoherente mantra de "todos somos uno". Se perpetúa la idea de que hay personas despiertas que se han fundido con la Conciencia o Ser y que tienen la labor de guiar a aquellos dormidos hacia esa misma realización omni-algo. Sí, a este juego sutil juega la nada, y sin pretender nada (pues no hay nadie ahí), juega a ser alguien o algo: Dualidad, dualidad y más dualidad. 

 No hay nada que ofrecer, así que no hay nada que buscar; todo es completo y total ya. Cada ilusoria personalidad que existe en el mundo como individuo, forma parte de nada y por lo tanto, sucede para nadie. No hay ni individuos, ni un mundo, ni un creador con el propósito de recordarle a su creación la eternidad, el amor y la paz que ellos son. Todo esto es dualidad. La no-dualidad (no-separación) no puede ofrecer ningún tipo de señal o guía, no puede tener un propósito existencial ni una respuesta definitiva, porque la no-dualidad no puede ser nada ni nadie en concreto. El sin sentido es el sentido, cuando aquí ya no queda identificación individual, cuando se hace evidente que aquí no hay nadie. Sucede una supuesta pérdida de identidad más que una ganancia celestial, cuando la liberación se presenta como lo único que hay y siempre ha habido; como en el gato o en el bebé, donde es sabido que ahí no hay nadie controlando ni dirigiendo nada. Todo sucede sin más y nada necesita ser cambiado o respondido, pues aquí no hay nada ni nadie que pueda transformar o saber algo.

 El buscador y su búsqueda son una ilusión que continuamente surge y se desvanece, sin que haya nadie ahí que deba o necesite hacer algo para evitarlo. Sólo es un divertido sueño en el que, paradójicamente, <nadie> se divierte. Pero no es bueno ni malo perpetuar el sueño, porque de nuevo es nada siendo todo.




   




 -  "Nadie Aquí, Nadie Allí". Entrevista con Tony Parsons https://www.nodualidad.info/entrevistas/tony-parsons-2002.html



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