domingo, 26 de febrero de 2017

HUMILDAD








 Era un padre de familia. Había conseguido unas buenas condiciones de vida y había enviudado, después de que sus hijos se hicieran mayores y encauzaran sus propias vidas. Siempre había acariciado la idea de dedicarse a la búsqueda espiritual y poder llegar a sentir la unidad con la Conciencia Universal. Ahora que ya no tenía obligaciones familiares, decidió ir a visitar a un yogui y ponerlo al corriente de sus inquietudes, pidiéndole también consejo espiritual.

 El yogui vivía cerca de un río, cubriendo su cuerpo con un taparrabos y alimentándose de aquello que le daban algunos devotos. Vivía en paz consigo mismo y con los demás. 
 Sonrió apaciblemente cuando llegó hasta él el hombre de hogar.

-¿En qué puedo ayudarte? -preguntó cortésmente.

-Venerable yogui, ¿cómo podría yo llegar a percibir la Mente Universal y hacerme uno con Ella?

El yogui ordenó:

-Acompáñame.

El yogui condujo al hombre de hogar hasta el río. Le dijo:

-Agáchate.

 Así lo hizo el hombre de hogar y, al punto, el yogui lo agarró fuertemente por la cabeza y lo sumergió en el agua hasta llevarlo al borde del desmayo. Por fin permitió que el hombre de hogar, en sus denodados forcejeos, sacara la cabeza. Y el yogui le preguntó:

-¿Qué has sentido?

-Una extraordinaria necesidad y ansia de aire.

-Pues cuando tengas esa misma ansia de la Mente Universal, podrás aprender a percibirla y hacerte uno con ella.

 <<Cuento hindú>>


 Película The Shift (El Cambio).







♥ ♥ ♥ 

jueves, 16 de febrero de 2017

HÁGASE LA VOLUNTAD


 Si estás embarcado en la vertiginosa aventura de transformarte como ser humano, entonces es muy probable que se estén presentando en tu puerta bastantes retos y que probablemente, también, les estés invitando a entrar conscientemente, por muy inesperados y desconocidos que a veces parezcan ser. Si te paras a reflexionar sobre ello, te darás cuenta que en otros tiempos no te habrías atrevido a decir <Sí> a esta clase de experiencias, porque las habrías considerado temerosas bajo el disfraz de innecesarias. Ahora, sin embargo, te lanzas más a menudo a lo desconocido, porque en tu interior sabes, que en lo no-conocido, siempre se esconde una gran oportunidad de expansión. Y habrá personas que no te entiendan, reaccionando a tu nuevo estado de Ser, con enfado, intolerancia o rechazo. Pero tú sabes que no haces daño a nadie, y que tu gran cambio es un verdadero ejemplo de liberación y esperanza, a pesar de que muchos no lo lleguen a reconocer nunca, por el temor a estar equivocados. Pero tú ya no le tienes miedo al miedo, y sabes discernir cuando el mundo proyecta sus temores sobre ti o cuando eres tú quien proyectas tus temores sobre él. ¿Cómo lo sabes? si reaccionas, estás proyectando en el exterior un aspecto que rechazas de ti mismo. Si actúas desde el Amor, eres la Compasión que abraza la resistencia de los otros proyectada sobre ti.








 Es muy común que nos animemos unos a otros diciéndonos: "¡El miedo se supera si te enfrentas a él!" . Pero este pensamiento tan común, puede malinterpretarse si creemos que <enfrentarse al miedo>, significa hacer todo lo que el temor nos frene a hacer. Entonces es cuando pueden ocurrir catástrofes. 

 Por ejemplo, tenerle miedo a las abejas y para superar esa fobia, comenzamos a cogerlas sin ton ni son, olvidándonos de ser precavidos. Hay que tener en cuenta que en el ser humano, existe una alarma innata cuando la misma inteligencia del cuerpo y su memoria celular, te avisa instantáneamente de un peligro que aprendió en el pasado, como resultado de una causa determinada. Sea en esta vida o en otras, esta memoria te acompaña allá donde decidas reencarnarte, es por eso que la sabiduría que portas, es más grandiosa de lo que jamás podrás imaginar. Pero hay que tener en cuenta que en tu cuerpo no sólo acumulas sabiduría práctica y constructiva, sino que también te acompaña el miedo psicológico que no ha sido comprendido y sanado ¿Y cómo diferenciar entre la alarma intuitiva que proviene del sentido común y la reacción psicológica procedente del miedo? Muy fácil. Cuando se te presente la ocasión de "enfrentar" un temor en concreto, lleva tu atención al Chakra Corazón. Si sientes malestar en esa zona y se extiende al estómago (como si te estuvieran estrujando por dentro), entonces es una señal clara de un trauma remoto que está a la espera de ser transmutado. Y si además creas una historia mental sobre ello, más evidencia aún de que no se trata de un peligro real. 

 Por supuesto, incluso las alarmas reales para el cuerpo, las has podido convertir inconscientemente en terror mental, lo que te lleva a sentirlas como algo insoportable de afrontar o como una respuesta compulsiva desenfrenada. Pero no te preocupes, en cualquier caso, el truco para diferenciar lo real de lo irreal, es el mismo. Si hay conflicto interno, reconoce su irrealidad manteniéndote en él todo lo que te sea posible, porque es así como lo estarás sanando: con el simple reconocimiento de tu atención. Es como si le dijeras: "¡Ajá, te pillé! Puedes estar ahí todo el tiempo que quieras, ya no pienso seguirte la corriente". Y es así como la solución necesaria para ese momento, ocurrirá naturalmente, de manera mucho más armoniosa y eficaz. 

 Recuerda que una alarma real actúa como un sistema de protección neutra, es decir, no hay re-acción compulsiva, sino acción precisa. Como un gato, que descansa y vigila a la misma vez. El cuerpo y la mente se mantienen totalmente despiertos, el corazón se acelera cómodamente, la respiración y los músculos ganan intensidad para responder al peligro, y la respuesta nunca será temerosa, sino aguda y vivaz. Y una vez todo haya pasado, se queda en eso, "pasado", y tú sigues presente. "Enfrentarse" al miedo es reconocerlo por lo que es, una ilusión mental. Quién sabe, tal vez te sorprendas un día oliendo las flores, calmado pero muy atento, mientras las abejas revolotean a tu alrededor disfrutando del festín. Incluso quizá alguna decida posarse sobre tu honesta piel y tú le permitas explorar cada poro que se le antoje. Calmado, atento e Iluminado.







domingo, 5 de febrero de 2017

ASÍ SEA






 ¿En qué se convierte la muerte cuando te das claramente cuenta, de que su opuesto no es la Vida, sino el nacimiento? Se convierte en un acto sagrado. En un momento culminante del Alma, que ha concluido su aprendizaje en una determinada forma física. En un momento de celebración íntima, por entender verdaderamente, que no venimos de ninguna parte ni nos marchamos a ningún lugar, porque siempre permanecemos aquí. En un momento donde las lágrimas son la fragancia del amor, expresándose como una tibia tristeza con un hasta ahora, y nunca con un adiós. Se convierte en la comunión del Yo Soy, sintiendo abiertamente la paz que sobrepasa toda comprensión. 

 La Vida, la Vida no tiene un contrario, porque ella está más allá de los opuestos. Es el ritmo incesante del presente, que cambia de melodía según se le antoje. En su infinitud prístina, declara su majestuosidad transformándose continuamente ¡Qué juego tan sublime el suyo! Ella no tiene rival, ni aliados ni devotos. Ella es lo que es y no le importa que la definan en una ciénaga de conceptos absurdos. Tranquila, pasea su única belleza sobre un lienzo de incontables colores. Una es y el dos, es tan sólo su propio espejo donde risueña se mira "¡Qué bonita soy!" se dice una y otra vez, allá donde encuentra un reflejo "¡Qué misteriosa en mi variedad!" se canturrea a sí misma. La Vida no pretende comprenderse, de este modo, todo se acabaría ¡y ella no tiene ni principio ni fin! Es tan simple, pero tan sobrecogedor, cuando una se da cuenta que nada, nada puede morir jamás. Y por ese mismo motivo lo olvidé, para vivir el instante sublime de recordar mi omnipotente eternidad ¡Qué delicia recordar y qué libertad!

  Aquí está la Vida, dispuesta siempre a experimentarlo todo. El miedo y después el amor, para quedarse en el después, indefinidamente. Aquí está, dispuesta a pisar tierra firme y a absorber cada estímulo que este lugar le proporcione, pero sabiendo muy adentro, que ella pertenece al Cielo. Eso es vivir en paz, nacer y vivir siendo la Vida, para luego morir sin morir nunca. Porque lo más compasivo que le puedes a dar a quien padece una pérdida, es el sentimiento de gratitud hacia lo que ya es, que te acompaña allá donde estés. Y lo más bondadoso que le puedes ofrecer a un moribundo, es tu intrínseca certeza de que nada termina jamás. Presente y despreocupado.

 Descansa en Paz. Esa paz que siempre te ha acompañado.